Siéntete merecedor de ser próspero. Sorprende mucho saber cuánta gente se siente indigna de ser próspera. Un joven decía que se sentía culpable comiendo tres comidas al día mientras mucha gente se moría de hambre en el mundo. Esto a la vista suena como un sentido de amor y compasión ¿pero lo es? No ayudaría más a los necesitados demostrando prosperidad y dando generosamente para una buena causa. Hay quienes hacen dinero y ayudan a otros a prosperar. Otro joven que heredó una gran fortuna la malbarató porque él prefería menos fortuna y acoplarse a un bien menor. El simplemente estableció el factor de no tener una conciencia de prosperidad. La buena administración requiere que aceptemos la responsabilidad de usar lo que se nos ha confiado sabia e inteligentemente. Hay muchos que se sienten culpables de tener dinero aunque lo hayan ganado honestamente. Por alguna razón ellos no se sienten ligados a la riqueza. Y es fácil entender que ellos están ligados a la ley antigua que dice: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. La gente que se cree sin derecho a su bien no desea prosperar. Si le preguntáramos a cualquier apostador cual debe ser la actitud que un jugador debe tener, el diría: “El deseo de ganar” así es con la prosperidad y esto se obtiene con una conciencia de prosperidad. Uno debe desear ser próspero antes de atraerse la prosperidad a su vida. Afirmación diaria: Dios no tiene favoritismos, por lo tanto soy digno de recibir abundante prosperidad. Acepto el bien que libremente fluye a mí. Libremente lo doy y libremente lo recibo, sabiendo que Dios es la fuente de mi provisión.