Leer Lucas 22:1-23 “Y mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo y partió; y lo dio a los discípulos y dijo: “Tomad, comed, éste es mi cuerpo.” Y tomó una copa y dio gracias y se las y se las dio diciendo: “Bebedlo todo; porque ésta es mi sangre del nuevo pacto.” El primer paso al beber de la sangre y comer del cuerpo de Jesús es resolver toda esta Escritura en sus ideas originales. La única manera de apropiar ideas es por medio de la actividad suprema de la mente en oración. El beneficio de tomar la comunión espiritual es el establecimiento de nuestra aceptación de Cristo cuya venida celebramos en nuestra mente y corazón. El pan usado en las iglesias simboliza sustancia que consideramos el cuerpo del Señor, un cuerpo de ideas espirituales; y el vino que se usa simboliza Su Sangre, que consideramos vida o circulación de ideas divinas en nuestra consciencia que purificará nuestra mente y corazón, y renovará nuestra fortaleza, librándonos de toda corrupción , pecado y mal, y haciendo surgir en nosotros la abundante, ilimitada vida de sustancia y la vida en nuestra consciencia, fundimos nuestra mente con la Mente del Padre y hay una armonización de cada fibra de nuestro cuerpo con el cuerpo de Cristo, que es luz y vida. Del mismo modo que nuestro corazón se limpia de falsos pensamientos y creencias, y nos alimentamos de ideas vivientes, nuestros cuerpos toman la vida y la luz de nuestra divinidad, y finalmente se volverán luz viviente. Afirmo: La pura vida y sustancia de Dios están constantemente renovando y reconstruyendo Su santo templo.