“Según nos alineamos con la Fuente, obtenemos poder infinito. El aprender a extraer de esta Fuente puede guiarnos a cambios milagrosos en nuestras vidas y en las vidas de quienes nos rodean.” El principio básico de Unity es la creencia de que sólo existe un poder y una presencia en el universo: Dios, el bien infinito. Esto diferencia a Unity de muchas otras sendas espirituales que reconocen la dualidad de bien y mal. Estos otros enfoques espirituales se basan en la creencia de que los humanos son inherentemente pecadores y deben ser “salvados” de su naturaleza de maldad, mientras que Unity enseña que todos somos manifestaciones de Dios, y en vista de que esta Fuente es sólo bien, nosotros, que somos hechos a la imagen y semejanza de Dios, también somos inherentemente sólo bien. A primera vista, mucha gente piensa de que el principio de Unity de que la bondad es innata es irracional. Después de todo, con sólo prender la televisión o leer un periódico podemos ver una plétora de sucesos que nos llevan a pensar que el mal si existe en el planeta Tierra. Nosotros en Unity no escondemos la cabeza en la arena. No negamos que cosas “malas” aparentemente le ocurren aun a la gente buena pero creemos que el comportamiento de la gente “mala” no es causado por un poder maligno, sino por la ausencia de conciencia de quiénes somos realmente… hijos de Dios… expresiones de la bondad infinita. La luz no es lo opuesto a la oscuridad. La oscuridad es más bien el resultado de energía bloqueada. La luz siempre está presente en el universo físico, aunque algunas veces no podemos verla. De igual modo, el bien es omnipresente, aunque la expresión del bien es a veces bloqueada por el ego humano. Al hacer nuestro trabajo espiritual, descubrimos nuestra verdadera naturaleza y comenzamos a reclamar nuestra identidad auténtica como manifestaciones del bien, hijos de la Fuente. Comenzamos a vivir una vida de Bien y ver sólo al Bien en todo lo que hagamos. Descubrimos que hemos nacido en un mundo de bendición original, no de pecado original. Para aquellos que creen que Dios es una persona, un celestial sentado en un trono en el cielo, esta perspectiva no tiene mucho sentido, pero para aquellos que están estos a explorar nuevos modos de pensamiento, nuevas maneras de definir a Dios son posibles, nuevos modos que más congruentes con el pensamiento científico moderno. Por ejemplo, los físicos cuánticos creen que la sustancia fundamental del universo es el campo cuántico. En mundo físico prácticamente emerge de este campo invisible de energía. Los físicos definen este campo como infinito, omnipresente y omnipotente. Esto suena como una descripción de Dios. Tal vez esta fuente infinita de energía es sinónimo con el poder infinito, omnipresente y omnipotente de la Mente de Dios. Dios como energía infinita, es, de hecho, congruente tanto con las religiones occidentales como con la tradiciones cristiana místicas. Cuando redefinimos a Dios como energía mental, comenzamos a cambiar nuestra percepción de quiénes somos y qué podemos llegar a ser. Comenzamos a sentir que somos esencialmente seres de energía, conectados en un nivel cuántico con la Fuente de energía infinita. Por lo tanto, tenemos un gran potencial. Mediante el dominio de la ley de acción mental podemos prácticamente recrear nuestras vidas. Según comenzamos a usar esta ley, descubrimos que los pensamientos que mantenemos en nuestras mentes, en verdad, producen de acuerdo con su naturaleza. Descubrimos que según nos alineamos, obtenemos acceso al poder infinito Aprendiendo a extraer de esta Fuente podemos cambiar milagro nuestras vidas y las vidas de quienes nos rodean. El poder, sin embargo, puede ser usado tanto constructiva como destructivamente, como lo demostró la bomba atómica. El mismo principio que destruyo a Hiroshima y Nagasaki, ilumina ciudades e impulsa cohetes. El principio es el mismo, pero el impacto humano es dramáticamente diferente. De modo que según comenzamos a reconocer nuestro poder infinito, el cual ha sido llamado “El secreto”, también debemos reconocer para que el poder pueda ser utilizado para la humanidad avance para disminuir la calidad de vida de la comunidad humana. El poder es el mismo La aplicación de este poder depende de cada uno de nosotros. El despertarnos a nuestro potencial, y abandonar la idea de que no tenemos poder y que somos víctimas, es el primer paso. Aprender a trascender nuestro ego humano y tomar decisiones que sean buenas para todos es un segundo paso mucho más difícil. Para hacerlo, debemos dedicarnos a una senda de transformación espiritual. Aunque las diferentes tradiciones espirituales promueven transformaciones prácticas, todas reconocen el valor de pasar tiempo diariamente en oración y meditación, Unity tiene un enfoque muy único de la oración, y este es conocido como oración afirmativa. En lugar de rogarle a un Dios renuente que nos conceda los deseos de nuestros corazones la oración afirmativa reconoce que en la Mente de Dios, nuestras oraciones ya han sido contestadas. No hay carencia en la Fuente de poder. Cualquier carencia es un reflejo de nosotros mismos, no de Dios. Si Dios es poder infinito entonces podemos reclamar el Bien infinito como nuestro. Aprendemos a reclamar nuestro bien por medio de la oración afirmativa, la cual cambia nuestro pensamiento, no el de Dios. Si en verdad debemos conectarnos con la Fuente, debemos pasar no solo tiempo orando todos los días, sino también escuchando. Unity llama a esto entrando al Silencio. Practicar el silencio es similar a otras prácticas de meditación en el sentido de que se entra a un estado de conciencia que está más allá de las palabras… un lugar de conexión profunda con la Fuente un lugar que no se caracteriza solo por escuchar, sino con sencillamente ser. Me gusta considerar el Silencio como mi puerto de atraque. Es ese momento del día cuando me conecto intencionalmente con la Fuente de poder que alimenta mi alma y las obras de todo el universo. Al hacerlo, trasciendo mi ego, y me unifico con un poder mayor, un poder más elevado que no solo cambia como me veo a mí mismo, sino que cambia mi percepción del mundo externo. Desde este sitio de gran discernimiento, no solo veo al mundo de un modo diferente sino que actúo diferente. Mi limitado pensamiento, basado en el temor se transforma (las ondas cerebrales y las del corazón cambian) y, por lo tanto, puedo tomar decisiones que nos sirven a mi mayor bien, sino que también sirven al bien de todos. ¿Dónde comenzamos? ¿Cómo puede uno silenciar al “cerebro simio”, (como llaman los budistas a la incesante tendencia a pensar cuando estamos despiertos)? ¿Cómo puede uno aprender a entrar en el Silencio? Aprendemos a meditar del mismo modo que aprendemos una nueva destreza practicando. Aunque los maestros, libros o medios audiovisuales nos proveen guías útiles, al final aprendemos a calmar nuestro cerebro, entregándonos al conocimiento del corazón. Y, al hacerlo, descubrimos el punto místico que Arquímedes buscaba, un sitio donde pararnos y mover el mundo. Siempre hemos tenido disponible un sitio como ese y siempre será así. Ha estado dentro de nosotros por siempre Este se activa según reconocemos quién y qué somos real mente: iManifestaciones de energía infinita, seres ilimitados de Luz! De modo que esta era de entusiasmo sobre “El secreto”, deseo dejar constancia personal de que abogo una conciencia de La Fuente. Con sólo comprender el secreto” sin comprender la Fuente, no se erradicará todo lo que presenta un reto a la sustentación de vida en nuestro planeta. Sí, usar “El secreto” puede capacitarnos para manifestar los deseos materiales de nuestro corazón, pero el conectarnos con la Fuente nos permite satisfacer los deseos de nuestra alma de conectarse con lo Divino y con las otras personas. Y es esta conciencia de nuestra profunda conexión, lo que nos permite trascender nuestras necesidades individuales y escoger acciones que sirvan a todos. Afirmo que usarás tu poder infinito y que utilizarás ese poder no sólo para obtener bien material, sino para servir a un mayor bien. Las enseñanzas de Jesús nos recuerdan que como hermanos y hermanas velamos por cada uno. Un físico cuántico sugeriría que estamos entrelazados unos con otros con el universo físico. Nuestros átomos son reciclados continuamente con todos y con todo lo que nos rodea, bien tenga vida o no la tenga. Paramhansa Yogananda escribió “Somos una gota en el océano; lo que le pasa al océano le pasa gota, lo que le pasa a la gota, le pasa al océano”. uno… itodos somos Unity! CHARLOTTE SHELTON, ED. D. Del libro ” Secretos sagrados”
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