lunes, febrero 04, 2019

Vida

. Leer

Juan 4:1-26

La vida es una fase del Ser que se expresa como animación, actividad y vigor. La consciencia de vida eterna nos sitúa en la corriente de vida que nunca falla.

Toda la raza necesita aceleramiento espiritual del principio de vida; su origen está en la Mente Divina, es el don de Dios. “Aviva el don de Dios que está en ti.” II Tim. 1:6. Pensar intensamente en la vida es acelerarla a la acción. Hablar de energía, fuerza, poder, hará que las corrientes de vida fluyan velozmente a través de todo nuestro ser.

Para Jesús la presencia de Dios era una llama permanentemente- una llama de vida eterna que sentía en cada célula de su cuerpo, haciéndolo más y más vivo, limpiándolo y purificándolo hasta que se volvió enteramente perfecto.

Al dominar lo carnal Jesús abrió el camino para que todos los hombres lograran vida eterna. Durante nuestras realizaciones más elevadas de la Verdad, somos con frecuencia conscientes de esta llama activa permanente en y través de nosotros.

Yo avivo ahora todas las células de mi organismo infundiendo mentalmente en ellas la conciencia de Cristo. Este es el nuevo nacimiento que está transformando mi cuerpo y levantándolo a la energía eléctrica. Esto lo cumplió plenamente Jesús en la resurrección de Su cuerpo. El paso siguiente en la divina evolución es la espiritualización del cuerpo, o la Ascensión. La vida aceleradora en mi se expresa ahora cuando sostengo y repito esta declaración de Verdad:

“ Yo tengo la mente de Cristo. Mis palabras son aceleradas espiritualmente y vivas para siempre. Estoy lleno de la vitalidad, vigor y salud de Jesucristo”.