lunes, febrero 04, 2019

EL TEMPLO QUE ES EL CUERPO

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Mateo 6:16-34.

Dios creó la idea del cuerpo como un organismo que se perpetúa y renueva por si mismo y el hombre reconstruye en su cuerpo personal. Dios creó la idea del cuerpo, y el hombre, cono su pensar lo manifiesta.

Percibo como realidad que tendré un cuerpo perfecto y un perfecto mundo cuando comprendo y uso la perfecta palabra, la palabra que contiene todos los atributos de Dios. Así declaro que mis palabras están siendo penetradas por la completa compresión de Mente Divina y sus inheretnes ideas y conscientemente aplico esta comprensión en todo lo que siento, pienso, hablo y vivo, y estoy por lo tanto expresando el Cristo en mente y cuerpo.

Venciendo paso a paso la limitación del pensamiento material, cuerpo se vuelve más refinado y radiante.

La ley es que mi cuerpo se transforma por la renovación de la mente. Con afirmaciones la mente se apodera de palabras vivientes de la Verdad y las asimila en el cuerpo. Cuando entro y permanezco en la consciencia del Hijo de Dios, tengo vida eterna y mi cuerpo se transforma en carne pura, manifestando la perfección del espíritu.

Bendecir es invocar el bien sobre lo que se bendice. Es conferir el bien de Dios a alguien o a algo.

Así, bendigo el templo que es mi cuerpo y declaro su pureza, fortaleza y belleza. Vierto sobre mi cuerpo el aceite del amor y lo visto con vestidos de alabanza.

Comprendiendo que el cuerpo de Cristo en mi es el resultado de mi pensamiento manteniendo su unidad con el Espíritu aún en la manifestación,

afirmo:

“La Palabra de Dios en mi aviva mi mente, y mi cuerpo es transformado en la semejanza de Su glorioso cuerpo”.