La actividad de este mundo moderno me mantiene ocupado y tan de prisa, que muchas veces me parece que no tengo tiempo para la oración. No obstante el estar tan ocupado y creer que no tengo tiempo para orar, es cuando debo sosegarme, aquietarme o relajarme para volverme a mi interior y hacer el contacto con la fuente de la vida que siempre emana vitalidad, vigor y energía. La oración es la que me ayuda a canalizar la energía y dirigir sabiamente mis pensamientos Mi manera de orar más efectiva es centrar mi atención en Dios durante todo el día, según me ocupo de las faenas diarias, aunque todo mi trabajo guarde una relación con Dios o no esté consciente de ello, sé que todo lo que hago está bajo Su dirección y guía porque viene a ser parte de mi vida, a medida que descanso más y más en Dios y practico volverme a Él, en la oración, descubro que soy más fuerte para llevar a cabo mis propósitos donde quiera que esté, cualquiera que sea mi trabajo, puedo centrar mi atención en Dios, para recibir de El más vida, más amor, sabiduría, poder, luz y abundancia. Siempre soy uno en Dios y su bien por la oración. ¡Gracias Dios por mi bien! Amén