La vida abundante para cada ser es la voluntad de Dios. Él es la fuente de toda prosperidad y nos provee eternamente sea lo que fuere que necesitemos en una medida abundante. El dinero no necesariamente hará feliz a una persona, pero tener una conciencia de la prosperidad dará lugar a la serenidad, la confianza, el contento, la paz, la alegría y la libertad del temor a la carencia, en adición a un suministro tangible. De esta manera, el dinero sin una conciencia de él no es nuestro objetivo. Lo que queremos es una com- prensión espiritual de que Dios es quien nos suministra de una total suficiencia en todas las cosas. Por lo tanto, el dinero se convierte en una experiencia espiritual cuando trabajamos con este principio. Es interesante observar que quienes Han desorrollado la conciencia hasta el punto en que pueden ser llamadas superseres, no se preocupan demasiado en demostrar el suministro. Y esto se debe a que reconocen que ellos son la riqueza infinita del universo en expresión… saben que están relacionados con la mente única y que ésta es su fuente inagotable. El resultado es: atraen hacia sí todas las cosas buenas en una medida desbordante y continuamente experimentan la alegría de vivir en la abundancia. Permiten que sus mentes hablen por ellos y cada conciencia hace sus propias demandas al tesoro universal. ¿ En qué medida puedes ser rico ? Tan rico como tú creas o tan rico como sea tu nivel de felicidad. Sin embargo, la mayoría de las personas están contentas con sólo “salir adelante”, y si hasta ahí puede expandirse tu conciencia, que así sea. Tú lo has decidido. Pero sí debes saber que puedes alcanzar la libertad total de la independencia financiera si así lo deseas y funcionará de manera que eleve tu conciencia para que albergues ese nivel de plenitud. Cuando Dios nos dijo que buscáramos el reino, no nos dijo que intentáramos alcanzar sólo una pequeña parte o la mitad de el. Nos dijo que tratáramos de llegar a él en su totalidad… que incorporáramos a nuestros corazones la conciencia espiritual total de plenitud. Y dijo que hiciéramos esto primero y que al hacerlo todo lo demás se añadiría (se vería atraído) a nosotros Cuando nos damos cuenta de la presencia de Dios dentro de nosotros, ese acto constituye la experiencia espiritual… es el reino de los cielos (armonía) dentro de ti. Y de este reino, de esta conciencia espiritual, fluye todo lo que pudiéramos desear en esta vida.