martes, enero 22, 2019

ALTAR

Leer Mateo 5:21-26

El altar representa un centro fijo y definido en consciencia del hombre. Es el lugar donde encontramos el Señor cara a cara y estamos dispuestos a renunciar a nuestros pecados, renunciar a lo más bajo por lo más alto, lo personal por lo impersonal, lo animal por lo divino. El altar mencionado en el apocalipsis 11:1 simboliza estar consciente de la completa consagración que tiene lugar en el templo de adoración, el cuerpo. “Presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, aceptable a Dios, que es vuestro servicio espiritual”. Rom. 12:1.

El altar de Dios desconocido es un anhelo de conocer el Espíritu no revelado y la búsqueda de la mente de una realización más completa de su fuente.

La oración no cambia a Dios – nos cambia a nosotros. El deseo sincero es una forma de oración. El hondo deseo es esencial para el crecimiento espiritual. Es el deseo fervoroso e intenso lo que atrae hacia arriba fuera de la inmortalidad y su gozos transitorios al poder de apreciar y recibir verdaderas bendiciones espirituales. Esto es una demostración, la prueba de un principio de Verdad de nuestro cuerpo y asuntos. Es la manifestación de un ideal cuando sus hechos han sido el resultado de nuestra conformidad en pensamiento, palabra, y actos con el principio creativo de Dios.

Arrodillado ante el altar, tomo mi declaración de Verdad y la sostengo con firmeza en la mente hasta alcanzar la realización; la lógica de mi mente se satisface y hay el levantamiento y la expansión consciente del alma.

Con este fin afirmo: “No soy yo, sino el Padre que permanece en mí hace sus obras”



Juan8:28.