martes, enero 22, 2019

El Jardín del Edén



Leer Juan 14:1-12

El cuerpo es el templo del hombre es la expresión externa del Jardín del Edén, que Dios le dio para guardar y adornar. El trabajo primario del hombre en consciencia terrenal (el Jardín) es usar su poder creador para preservar orden y armonía en su mundo y conservar sus poderes para recibir la dirección divina.

El Jardín del Edén representa una región interna del ser en donde se proveen todas las ideas primarias para la producción de lo bello. Representa la vida y la inteligencia elementales puestas a disposición del hombre a través de los cuales debe evolucionar una mente y un cuerpo espirituales.

El Jardín es el cuerpo espiritual en que vive el hombre cuando expresa pensamientos de acuerdo con el diseño de las ideas divinas originales. El Jardín es la sustancia de Dios.

El don supremo de Dios al hombre es el poder de pensamiento, por medio de la cual puede incorporar en su conciencia la Mente de Dios.

Hay doce puertas que abren el maravilloso Jardín del Edén. Estas puertas son las doce facultades de la mente: fe, fortaleza, sabiduría, amor, poder, imaginación, comprensión, voluntad, ley u orden, celo, renunciación, vida. Cada facultad por medio de la más acelerada acción mental, como en la oración, ha sido purificada y por tanto abre al corazón mismo de la Ciudad Sagrada dentro de nosotros.

Yo afirmo:

“Mi cuerpo es el templo de Dios, limpio, purificado, inmaculado, hecho perfecto. ¡Alabado sea Dios!”