lunes, enero 28, 2019

Cómo rejuvenecer

por Martha Smock

Recuerdo cuando mi madre me dec ía: “¡No me siento vieja! No me siento diferente por dentro!”

Tememos envejecer. Sentimos pavor al pensar que estaremos activamente limitados. Rechazamos la idea de convertirnos en una carga para nuestros seres queridos o tener que depender de la sociedad para nuestro cuidado y bienestar. Al pensar de este modo, pintamos un cuadro muy sombría.

El número de años vividos trae muchos cambios, pero los años en sí no nos envejecen o nos cambian. Es cómo vivimos estos años lo que hace la diferencia. Nuestro crecimiento surge de nuestro interior, nuestro progreso ocurre gracias a los pasos interiores que damos en conciencia y no por la fecha del calendario.

Todos sabemos interiormente que somos capaces de mucho más de lo que hasta hoy hemos expresado, y este sentimiento no es erróneo. A cualquier edad, ¡qué joven es nuestra visión y qué jóvenes son nuestros sueños!

Al pasar los años, cambios tienen lugar en nuestros cuerpos, en nuestras circunstancias; la vida pasa y fluimos con ella. Pero con fe y un espíritu joven y jovial, podemos encontrar alegría, podemos seguir viviendo sintiéndonos rozagantes, sin importar la edad. Ésta es el arma secreta para superar la creencia en la vejez. Podemos rehusar contar el número de años que hemos vivido en salud precaria, con errores, disgustos, fracasos y desesperación. Podemos recordar que por siempre seremos hijos amados de Dios.

Somos seres espirituales, estamos aquí con un propósito, y a pesar de nuestra edad, tenemos valor y somos necesitados. Todavía mejor, tenemos un espíritu virtuoso, que el tiempo no puede apagar y que el paso del tiempo no puede tocar.