martes, enero 22, 2019

FE





La fe es el poder perceptivo de la mente unido al poder de dar forma a la sustancia. Es seguridad espiritual, el poder de hacer lo que parece imposible. Es una fuerza que atrae a nosotros el deseo de nuestro corazón de la invisible sustancia espiritual. Es un hondo saber interno de que aquello que buscamos ya es nuestro y sólo tenemos que tomarlo; “la seguridad de las cosas esperadas”.
La fe trabajando es la sustancia espiritual que realiza todas las cosas. Esta es la fe que coopera con la ley creativa. Ejercida en la consciencia espiritual, encuentra allí su asiento estable y sin variación ni frustraciones, tiene resultados que parecen milagrosos.
La fe en la realidad de las cosas espirituales desarrolla el centro de la fe en el cerebro del hombre. Cuando el ojo mental se ilumina con la fe emite una irradiación que queda en suspenso alrededor de la cabeza y se extiende en grado menor a través de todo el cuerpo, “Cuando tu ojo es único, todo tu cuerpo también se llena de luz” Mat. 6:22.
El halo que los artistas primitivos pintaban alrededor de las cabezas de los santos no era imaginario sino real. El poder iluminador de la fe, cubre toda la constitución del hombre, haciéndolo dueño de todas las fuerzas centrales en la consciencia espiritual.
Comprendo que mi fe en lo invisible está construyendo una sustancia real permanente en mi mente y en mi cuerpo. Las ideas espirituales crecen rápidamente cuando son sembradas en el rico suelo de mi mente y el templo que es mi cuerpo cambia de acuerdo con ese crecimiento.
Yo afirmo:
“Tengo fe en la gloriosa infusión de la vida más abundante de Cristo vitalizándome. Yo soy levantado y sanado.