martes, enero 22, 2019

SABIDURIA







La sabiduría es del Espíritu. Uno puede tener relámpagos de comprensión en cualquier momento, pero la clara luz del Supremo brilla firmemente sobre nosotros cuando nos volvemos obedientes y receptivos a Sus amonestaciones. Jesús siempre escuchaba la “interna voz” y era obediente a ella en su apacible y modesto trabajo entre la clase más humilde de hombre.
El discernimiento espiritual siempre pone la sabiduría sobre las otras facultades de la mente. Es puro saber y viene cuando encendemos la luz interna. “La sabiduría que viene de lo alto es primero pura; después sosegada.” Santiago 3.17.
Esto significa que acaso encuentre mis normas de rectitud o error pasando por rápidos cambios, pero si me sostengo firmemente en el Señor como mi guía supremo, seré guiado a toda rectitud.
Cuando insisto en esta facultad sabedora de todo dentro de mí, me vuelvo consciente de la irradiación de Cristo encendiendo mi mente y todo mi ser se ilumina. Mis pensamientos se aceleran por medio de la relación consciente con el Espíritu. Soy inundado por nueva vida que levanta mi organismo sobre las corrientes desintegradoras de pensamiento de la tierra y así, no sólo estoy redimiendo mi mente, sino salvando la carne de la corrupción.
La comprensión espiritual revela que la resurrección del cuerpo de la muerte no ha de confinarse a Jesús, sino a todos los hombres que comprenden la verdad y la aplican como Jesús la aplicó.
Comprendiendo que estoy despertando a la realidad de mi más alto ser, afirmo: “Cristo en mí es mi gloria. El brillo de su presencia borra toda oscuridad y estoy lleno de vida y luz”.