El mismo Espíritu de Cristo que estaba en Jesús, está implantado en todos los hijos de Dios. Cuando encuentras el Cristo en ti mismo, comprendes que eres uno con Jesucristo en la Mente de Dios. Tu alma se ha enraizado con hondura en la Mente universal y tú estás creciendo y desenvolviéndote, atrayendo inspiración de lo Invisible y manifestando a Dios. El poder de la Mente Divina es irresistible y tu parte está en tener fe en él para que se manifiesten sus buenas cosas en tu vida y asuntos. El Espíritu de Cristo en ti es un imán para atraer el amor de Cristo. Y desde luego, los símbolos externos de amor y substancia son provistos para satisfacer cada necesidad. Comprende esta verdad: Todo lo que es tuyo bajo la ley del bien viene a ti; todo lo que no te pertenece se va a encontrar su tu justo lugar. Los verdaderos seguidores de Jesucristo encuentran que tienen que disciplinar continuamente su pensamiento y ponerlo de acuerdo con la Verdad. Los pensamientos son formativos; son como semillas que producen según su clase “Como él piensa dentro de sí, así es él.” Los pensamientos están detrás de toda conversación; así ya ves que tienes que cooperar con tu Hacedor, adiestrándote a pensar pensamientos dadores de vida y productores de salud. Todos los días en tus períodos de comunión con el Padre en el silencio, ora por sabiduría y orientación. Hazte abierto y receptivo a que te guíe el Espíritu. Los pasos que debes dar para hacer tu parte en el establecimiento del orden están divino, se te revelarán. A aquel que ordene su camino rectamente le mostraré la salvación de Dios. No hay límite en realidad para el desenvolvimiento espiritual. El Espíritu de Verdad dentro de tu misma alma te está dando la correcta comprensión de cada experiencia que viene a ti, y llamas a expresión a algunos de los poderes de tu alma, que han estado inactivos y sin usar, para afrontar la necesidad. Estás desarrollando tu alma, y esto es lo importante. Mientras más ejercitas tus poderes, más fuerte creces. Así, tienes la seguridad y satisfacción de saber que tu fe y todo el resto de tus facultades espirituales, están desarrollándose gradual mente hasta que se alcance el grado de desenvolvimiento de Jesucristo. Todas las nuevas experiencias que prueban tu fe son oportunidades para que manifiestes el Bien. Mejor que todo, estas experiencias son las piedras pisamos en nuestro progreso a cosas más avanzadas. Te hacen acelerarte, despertar y hacen surgir a expresión más de tus innatas capacidades que sólo esperan que las uses. Dios no solamente creó la tierra y nos creó a nosotros, sino es en realidad la esencia misma de todo lo que vemos a nuestro alrededor y todo lo que está dentro de nosotros. Somos agentes libres; tenemos que aprender y combinar las ideas y los materiales manifestados en el alma y el cuerpo que hemos de usar. Puedes ver que no se trata de hacer algo nosotros mismos y ocasionalmente pedirle a Dios desde lo externo que nos ayude. En realidad Dios está activo en Sus hijos para que expresen aquello que Él ha concebido como la creación ideal y la vida. Pero Él nos ha dado el poder que Él es-del mismo modo que todo padre sabio da a su hijo completa libertad para que se vuelva el hijo que él está seguro que ese o será. El padre sabio da a su hijo el mejor comienzo que sabe dar; después deja que el hijo use su herencia para abrir su propio camino en la vida. Exactamente esto es lo que Dios está haciendo con nosotros. Cuando realmente vas al Cristo dentro de ti en lugar de ir a tus propios pensamientos, recibirás todo lo que necesitas. Y a menos que escuches esta instrucción, renuncies a las cosas erróneas en que has estado insistiendo y empieces a pensar en Dios en ti y alrededor de ti como la plenitud total de todo bien, te parecerá que pasas por una eternidad de confusión, carencia y hambre. Tienes que dirigir tus oraciones hacia arriba-no a lo alto en el cielo sino a la altura de la conciencia de Dios. Cuando verdaderamente abandonas los pensamientos acerca de condiciones y deseos personales y de personalidades, centras tu atención en Dios pensando solamente en El, y das gracias porque sólo Dios se está manifestando en todas partes en Su universo, entonces rápidamente disolverás las viejas creencias erróneas y sus equivalentes en el mundo manifestado. Déjame decirlo otra vez: Deja de tratar con tanto esfuerzo de saber si todo es como debe ser. Descansa tu mente y corazón, tus emociones y tu cuerpo en la Mente Divina. Cuando verdaderamente estás pensando en Dios no puedes luchar por hacer algo. Es cuando estás pensando en tu yo personal que sus luchas y no ves sino oscuridad, sufrimiento y fracasos. Nadie, ni aun Dios, puede cambiarte o cambiar tus circunstancias, mientras tú insistas en mirar, pensar y preocuparte acerca de ti mismo y tus problemas. Tus problemas no existen sino en tu mente. Y están ahí sólo porque tú los hiciste. Tan pronto como retires tus pensamientos o sentimientos que has invitado y construido, ellas pasarán inadvertidas y se disolverán. Permaneciendo en la Mente de Dios (que significa orden perfecto y satisfacción), construirás un nuevo mundo de paz, alegría, completa salud y éxito de acuerdo con la orientación de las ideas de Cristo. “Hay una sola presencia y un solo poder en la tierra y en el universo: Dios, el bien omnipotente.” Toda autoridad se me ha dado [el Cristo] en el cielo y en la tierra.” Recuerda esto: No importa lo que hayas hecho, o lo que contemples, estás aprendiendo lecciones, creciendo, siguiendo adelante hacia un día de luz, alegría y libertad. La solución de cada uno de tus problemas depende de ti y el Padre. Los otros no pueden decirte lo que debes hacer. Tampoco pueden impedirte de hacer lo mejor. Cuando te consagras a Dios y busca ávida, persistente y pacientemente hacer Su buena voluntad, encontrarás que la verdadera paz, fortaleza, libertad, y sabiduría son tuyas. La Mente de Dios, activa en tu conciencia, es tu presente ayuda. Si te vuelves a Dios alejándote del razonar, de los anhelos y temores humanos, Él te mostrará el camino que lleva a la plenitud de tu bien. Lo realmente importante, sabes? es levantar tu conciencia sobre las cosas del mundo material-sobre la personalidad y las limitaciones humanas-y desenvolver tu conciencia de Cristo. En lugar de fijar la mente en las personas y verlas como personalidades, el seguidor de Jesucristo debe mantener szu atención en la universal Verdad y levantar gradualmente Su pensamiento a la norma de esa Verdad. Pensar habitualmente en las personas, sus acciones, sus limitaciones humanas, tiende a supeditarnos a la conciencia personal. Para hacer las grandes obras que Jesús prometió a Sus seguidores que harían, uno debe levantar su conciencia al nivel desde donde puede mirar la perfecta imagen y semejanza de Dios en todos. Uno no puede dejarse influir por las simpatías o antipatías de naturaleza humana. Viendo sólo al Cristo en toda gente, no sólo fortalecemos nuestra conciencia espiritual sino ayudamos a todos aquéllos con quienes hacemos contacto a realizar y expresar su innata divinidad. Myrtle Fillmore