martes, enero 22, 2019

VOLUNTAD



La voluntad es el poder ejecutivo de la mente. Los mandamientos de Jesús enseñan la voluntad del Padre. Los que guardan están por tanto en unión con la voluntad de Dios.

Es posible llegar muy cerca del reino de los cielos haciendo buenas obras y entregando al Espíritu las varias facultades mentales, pero nunca podemos entrar y permanecer en el cielo o la divina armonía, sin entregar todo lo que constituye la personalidad, de que la voluntad es el centro.

Puede decirse que la voluntad es el hombre porque el poder directivo que determina la formación del carácter. Cuando el hombre quiere que se haga la voluntad de Dios, forma el carácter espiritual. El uso de la voluntad regenerada es para el solo propósito del desenvolvimiento espiritual.

Cuando la voluntad del hombre se adhiere a la sabiduría fielmente, y lleva a cabo en su trabajo los planes idealizados con sabiduría fielmente, y lleva a cabo en su trabajo los planes idealizados con sabiduría, crea en el hombre una consciencia de armonía y paz. El espíritu alienta continuamente en un individuo así la necesaria inspiración y conocimiento para darle comprensión superior.

Traigo la divina voluntad a activar mi consciencia con la comprensión, apropiando sabiduría universal, cuando afirmo: “Hágase no mi voluntad sino la tuya” Lucas 22:42. Dios es voluntad potencial, informe; el hombre es la voluntad manifestada de Dios. Ahora uno mi voluntad con el principio de la fuerza divina para desenvolver la capacidad ejecutiva superior. De esta manera estoy avivando rápidamente facultades que, bajo la lenta acción de lo mortal, tomarían siglos para desarrollarse.

Afirmo:

La voluntad de Dios es suprema en mi consciencia y soy glorificado en mi comprensión