martes, enero 08, 2019

En pos de la grandeza

Bárbara Stanny estaba tomando un descanso muy merecido cuando escuchó un llamado de la nada, fuerte y claro. Ella captó tres palabras sencillas: Ve por la grandeza. La voz retumbó como un trueno, sabia y asertiva. El mensaje cambió su trabajo y el rumbo de su vida.

“Me sentía exhausta. Había perdido mi brío. Hacía las cosas por costumbre”, recuerda Stanny. Ella había estado trabajando en el libro que eventualmente se convirtió en Sacred Success: A Course in Financial Miracles (BenBella, 2014) (El éxito sagrado: un curso en milagros financieros), pero el proyecto se había estancado. Stanny pasó tres años entrevistando mujeres que ganaban grandes sueldos, algunas de ellas millonarias, buscando saber cuáles eran sus secretos para lograr riquezas. Ella deseaba pasar ese conocimiento a otras mujeres, mas ella notó una inquietud interna.

Stanny sabía que debía aquietarse lo suficiente para poder percibir lo que estaba tratando de emerger. Estaba perdiendo su fe y confianza —en ella misma y en el proyecto. Entonces tomó unos cuantos días para estar a solas. Lo próximo que sucedió, vestida con una bata de baño y caminando por la habitación del hotel, fue que ella escuchó “una voz en mi cabeza tan clara como mi voz ahora”. ¿Pero qué significaba exactamente “Ve por la grandeza”? Según Stanny ponderaba esas palabras, ella se dio cuenta de que estaba usando pensamientos basados en el ego cuando se enfocaba en “millones”. Esa perspectiva ignoraba lo que su alma anhelaba: grandeza —y el papel que tiene la grandeza en el éxito y la riqueza de las mujeres prósperas.

Stanny había pasado por alto un aspecto importante de las mujeres con relación al dinero. Su proyecto no se trataba de dinero en el sentido convencional. Se trataba del poder que las mujeres sienten y expresan una vez que tienen claro su grandeza. Cuando las mujeres no se convierten en lo que se supone que sean, Dios se hace escuchar. Generalmente, hay una crisis, un retumbar, algo que te dice que es hora de sentarte y prestar atención, porque, como lo describe Stanny: la grandeza es un tipo de poder totalmente inesperado. Y encontrarla y liberarla es el trabajo esencial de tu alma.

La grandeza es alegría



La grandeza, explica Stanny, no tiene que ser intimidante o algo inalcanzable como un pastel en el cielo. No significa tener fama o riqueza financiera, aunque estas pueden convertirse en productos derivados. La grandeza sencillamente significa que has encontrado el propósito de tu alma, tu felicidad, y la has puesto en acción en el mundo. Esto es lo que te lleva al éxito sagrado. La grandeza, en última instancia, se trata de servir al bien mayor de la manera única en la que fuiste diseñada divinamente y ser recompensada abundantemente en el proceso. Stanny sabía que tenía que incluir a Dios en el tema del dinero.

“Cuando incluyes lo Divino en la conversación acerca del poderoso dólar”, explica ella, "el éxito financiero se convierte no solo en tener más dinero, se convierte en un proceso de sanación, un viaje de transformación y un rito de paso hacia nuestro poder". La investigación de Stanny acerca de las mujeres millonarias demostró que ellas no estaban realmente tras el dinero ... especialmente después de haber logrado la seguridad y la estabilidad. Deseaban la expresión de la grandeza misma.

Tal y como Stanny lo ve, el alma anhela la conexión y la expresión. Quiere emerger. Tu grandeza es tu naturaleza única. Es un don que tiene valor, y el cual debe ser bien pagado. También es esa parte de ti que expresa tu divinidad moradora.

Stanny insiste en que todos recibiremos el llamado a la grandeza. No tienes que tomar tiempo aparte para experimentarlo, mas sí tienes que sintonizarte y aquietarte. Pasa tiempo contigo cada día, y tu alma (y lo que desea) aparecerá y seguirá apareciendo hasta que le prestes atención a las señales.

El poder es una coalición

Stanny describe haber sido criada de una manera que la hacía sentirse incómoda con la grandeza. "Hemos sido condicionadas fuera de nuestro poder", explica. "Gran parte de mi miseria vino por la manera en que me criaron". El trabajo de su vida ha estado centrado en las mujeres, ayudando a las mujeres a superar las limitaciones de su crianza y de las expectativas sociales que conducen a la ambivalencia y al miedo en torno al poder.

"Las mujeres le tienen miedo al poder porque las mujeres poderosas han sido castigadas por siglos", dice Stanny. Ella describe las crisis en su propio viaje que la llevaron a descubrir su poder y a recuperarlo. Al igual que muchas mujeres, Stanny dejó que su marido (un corredor de bolsa) administrara las finanzas. Sin que ella lo supiera, y ocultando un problema de juego de apuestas, él administró los fondos de manera desastrosa. Un día, se encontró siendo madre soltera con tres hijas, con enormes facturas de impuestos y con un exmarido que había abandonado el país. Cuando su padre (la R de la gigante empresa de preparación de impuestos H&R Block) se negó a ayudarla, tuvo que enfrentar su terror y tomar el control. Ella dijo haber tenido que encontrar el "rostro femenino del poder".

La grandeza, dice ella, es una fuerza tremendamente poderosa. Sin embargo, las mujeres no tienen mucha práctica acogiendo a esta fuerza, especialmente cuando se trata de trabajar, ganar y hacer. Históricamente, las mujeres han sido alentadas a guardar silencio y a no llevar la contraria. Stanny explica cómo las mujeres ven el poder de una manera diferente a como lo ven los hombres. Por lo general, las mujeres lo ven como una fuerza para compartir, para tener poder "con", mientras que los hombres a menudo ven el poder como algo que tienen "sobre" otros.

"Una mujer poderosa sabe quién es, sabe lo que quiere y lo expresa en el mundo sin pedir disculpas", explica Stanny. "Eso significa hablar, pedir lo que queremos y decir ‘no’ a lo que no queremos. "Estamos viviendo en una época que requiere que las mujeres sean asertivas y asuman su poder para liderar junto a los hombres iluminados y reencausar la historia".

Recordando sus días oscuros, Stanny ahora sabe que siempre tuvo el poder que necesitaba. "Lo único que tenía que hacer era encender la luz", dice ella. "Finalmente la encendí, haciendo todas las cosas que tenía miedo de hacer". Una vez que aprendió a fortalecerse, ella se dio cuenta de que también estaba siendo llamada a apoyar a otras mujeres según ellas asumían su propio poder. Al ayudarlas a sanar de las limitaciones culturales, descubrió que se sanaba a sí misma.

"Quiero ser la pequeña gota en un océano enorme, haciendo que las mujeres enciendan la luz y realmente se conviertan en quienes son", dice Stanny. "Nada en este mundo es mejor que ser lo que realmente eres, lo que Dios quiso que fueras". Incomodidad divina

Responder al llamado rara vez es fácil. Para aceptar su grandeza, las mujeres tienen que enfrentar su miedo al poder, enfrentar su incomodidad y encontrar una manera de superarla. Cuando Stanny examinó las transcripciones de sus entrevistas con mujeres de gran éxito, se dio cuenta de que todas ellas luchaban contra el temor y la duda. Se sentían como impostoras, mas no dejaron que su miedo las detuviera.

"Existe un momento crucial en la vida de toda persona con ingresos altos cuando se dice a sí misma que no puede dar el próximo paso. Que tiene demasiado miedo", dice Stanny. "Pero lo hace de todos modos". Superar ese bloqueo es lo que separa a las que tienen éxito de las que no.

"Las mujeres en el centro del éxito sagrado tienen una audacia inmensa", explica Stanny. "El miedo no existe". No necesariamente tendrán la victoria, ese no es el punto. El punto es que lo intentaron incluso en medio de la duda y el miedo. El miedo siempre está ahí. Llévalo contigo y haz el trabajo. Como dice el letrero escrito a mano en el escritorio de Stanny: "Haz lo que temes porque es así como creces".

"La incomodidad es una parte importante del éxito sagrado", agrega Stanny. "De hecho, justo antes de que las mujeres exitosas se distingan, generalmente hay una crisis que las obliga a aquietarse. Estás lista para el llamado a la grandeza cuando estás inquieta, cuando sientes que algo no está bien. Eso es tu alma diciendo: ‘Detén lo que estás haciendo. Presta atención. Es hora de jugar un juego más importante’".





por Molly Pennington, Ph.D.
De la edición Julio/Agosto de Unity Unity Magazine®. Este artículo ganó el premio FOLIO: Eddie 2018.