Seguirle los pasos a Dios significa marchar a un son diferente “Boga a mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”.—Lucas 5:4 Los hombres habían estado pescando toda la noche en los pequeños botes que se mecían calladamente en el lago de Genesaret. No habían atrapado ni un pez. yal atardecer se dirigían hacia la orilla con sus redes vacías. Por la mañana, Jesús le dijo a Simón Pedro, uno de los pescadores, que pusiera las redes en aguas más profundas. Pedro estaba confundido, y se preguntaba cómo iban a haber peces allí cuando ellos no habían podido agarrar ninguno en toda la noche. Pero, sin embargo, lo hicieron, y sus redes recogieron tantos peces que los botes casi se hundieron. Ningún pez cerca de la orilla Es fácil pescar en aguas poco profundas, las aguas donde todos los demás pescan. Nadie te criticará por pescar donde todo el mundo "sabe" que "debes" pescar. Es seguro estar en esas aguas, porque allí es donde debes hacerlo. Ni siquiera se te criticará por no sacar tu red vacía sin haber atrapado nada. Las personas entenderán. Sin embargo, Jesús claramente mandó a esos hombres a ir a lo profundo. A esas aguas profundas donde no era aceptable pescar, así como lo sabía todo el mundo. ¿Por qué quisieron aventurarse hacia lo desconocido? ¿Acaso no serían ridiculizados e incomprendidos? ¿Y, acaso, no es muy arriesgado el probar nuevas aguas? En una sola palabra, sí. Pero se nos dio la lección de manera que aprendiéramos que para recoger la cosecha debemos ir a las aguas que no han sido probadas, ya que allí es donde yace la recompensa. Estás haciendo camino en las aguas que no han sido probadas, apartado de lo común, recogiendo las redes de tu visión en territorios que no han sido descubiertos, donde la mayoría de la gente tiene miedo de ir. Pero allí es donde se encuentra el tesoro. Es tu camino propio y único.
Descubre tu donNo eres un adolescente —ni física, ni emocional, ni espiritualmente. Eres una persona en un viaje, buscando llegar a conocer la presencia de Dios y todo lo que eso implica. Mírate en el espejo. Mira en tus ojos. Pregúntate: "¿Qué quiere decir todo esto?" La respuesta es que todo se concreta en que debes dar de ti mismo, dar de tu don especial y único que hace que tú seas tú. Todos tenemos un don. Cada uno de nosotros ha nacido con algo particular por expresar, por hacer, en qué convertirnos. Es tu responsabilidad descubrir tu don único. ¿Qué es? ¿Ya lo sabes? Una vez que ha sido descubierto, ese don se desarrolla y cuida y entonces se regresa. Una vez que las redes han sido llenadas en las aguas profundas, los pescados se llevan a la orilla y se usan para alimentar a las personas. Tu don único debe, también, ayudar a los demás. Es la única manera en la que realmente puedes lograr satisfacción. Probablemente, antes de que comenzaras a pescar en aguas profundas (si eres como la mayoría de nosotros), esperabas que otros te dieran a ti, que te satisficieran. Ahora te has dado cuenta que la verdadera alegría viene al dar, al ser auténticamente tú y al compartir esa autenticidad con quienes te rodean. _______________ Hay ciertas personas con quienes disfrutamos estar o a quienes disfrutamos oír o ver en la televisión. Cuando comenzamos a analizarlo, descubrimos que esas personas son muy diversas. El siguiente descubrimiento que hicimos es que esas personas hablaban ¡acerca de cosas en las cuales nosotros no tenemos el menor interés! Por ejemplo, nos encanta ver cierto chef en la televisión. Vemos con interés cómo habla acerca de la cocina francesa y cómo hace y arregla comidas gourmet. También disfrutamos ver un programa de carpintería hogareña, donde el animador del programa construye un cofre de cedro o una mecedora. Especialmente nos gusta un programa de televisión que muestra lo intrincado de plantar y cultivar un Jardín de vegetales. Esto nos sorprendía, ya que no nos intrigan las comidas gourmet, no tenemos el menor interés en hacer un gabinete y no tenemos tiempo para cultivar un Jardín. Entonces, nos preguntamos ¿por qué estamos tan atraídos hacia esas personas? Llegamos a la conclusión de que esas personas que disfrutamos tienen una cosa en común: son fieles a sí mismas. Cada una de esas personas es genuina —totalmente absorbida en lo que él o ella está haciendo y no tiene miedo de ser una persona auténtica, aunque implique lanzarse a las aguas profundas donde los demás no pescan. De hecho, son únicas e interesantes, con tanto por ofrecer, porque se atreven a echar sus redes en lo profundo, sin que les preocupe estar “seguros”. En su emoción, a la chef gourmet con frecuencia se le cae la comida al piso, limpia el á rea de la cocina con una toalla que está lejos de ser pulcra, le da una palmada al pescado que va a cocinar y ¡hasta le habla amorosamente! Ella tiene tanto entusiasmo al crear la comida que esas cosas no le importan. Está ocupada siendo auténticamente ella misma, y nosotros también lo disfrutamos. El carpintero tiene tanta habilidad con sus herramientas, y está tan absorto creando sus muebles y siendo su ser auténtico, que nosotros disfrutamos al verlo trabajar aunque hayan largos períodos de silencio cuando él está totalmente concentrado trabajando la madera. El horticultor está tan lleno de amor y emoción por sus plantas y por verlas crecer, que disfrutamos viéndolo ser su auténtico ser, no importando el hecho de que nosotros tenemos poco interés en la materia. A un son diferente Aquellas personas que son lo que han sido destinadas para ser y que comparten su autenticidad con los demás no se encuentran usualmente en aguas llanas. Ellas no tienen miedo "de marchar a un son diferente", como lo dijo Thoreau. Las personas auténticas oyen un son diferente al que oyen la multitud. Ellos no se preocupan por estar "fuera de ritmo". ¡No les importa del todo si lo están! Tú mismo estás marchando a un son diferente. Has oído el llamado y te has lanzado hacia las aguas profundas. El tesoro de vivir una vida guiada por Dios y centrada en Dios es tuyo. Eres un ser auténtico, rebozando con las riquezas de tu don único. Si has estado en ocasiones echando tu red en aguas poco profundas, ahora es el tiempo de lanzarte sin temor. Las redes sólo pueden llenarse con tesoros cuando se echan donde el tesoro está. Apártate de la orilla. No tengas miedo, ya que es el camino que has escogido. Es tu propio modo único y sólo te pertenece a ti. Atrévete a ser tú.