Al abrir mi mente a la prosperidad las ideas fluyen como un caudal de energía poderoso cuyo contacto lo podemos sentir en la coronilla centro del, YO SOY. Un pensamiento que nos conecta con esta energía divina o la Mente Cósmica: YO SOY LA FUENTE DE LA ILIMITADA PROVISION AL ALCANCE DE UN PENSAMIENTO. Dependiendo del pensamiento que acostumbremos a poner en acción son los resultados. Debemos estar abiertos y receptivos a la ilimitada abundancia que es nuestra por derecho divino. Nuestra mente se cierra a la abundancia por estar acostumbrados a pensar en escasez, en la miseria, en lo poquito, en el no hay, siempre diciendo: soy pobre, soy de malas, no tengo suerte, todo me sale mal, siempre pierdo, las puertas se cerraron, Dios le da a unos y a mí no me da, de mí no se acuerda, ya me olvido o me tiene abandonado o abandonada, tu vocabulario siempre es negativo y te sientes desesperado o desesperada, maldiciendo y hablando todo lo negativo, los temas que hablamos son comentando la situación crítica que estás viviendo y lo pobre que estás; todo esto cierra, las puertas de la abundancia. Cambia ahora mismo tu manera de pensar, “porque tal como piensas así eres”. Haz el cambio ahora mismo, piensa en salud, abundancia, prosperidad, éxito, gozo, alegría, paz y visualízate recibiendo cantidades de dinero, ya sea por tu negocio, o un buen sueldo para vivir cómodamente, imagínate con una cuenta corriente o de ahorros con sumas de dinero suficientes, viviendo una vida holgada disfrutando de viajes con dulces y agradables compañías, visualízate con una mejor calidad de vida tal como te la has imaginado viajando a los lugares que siempre has querido visitar, disfrutando de una suculenta y sana alimentación, vistiendo lo que siempre has soñado, comprar para lucirlo con la elegancia que has deseado, tal como te sientes, así eres. Pero ante todo dedícate a tu crecimiento espiritual que lo demás vendrá por añadidura, en el tiempo perfecto y de perfecta manera. Visualiza un caudal de energía que se posa en la coronilla, es la misma sustancia en estado radiante que quiere hacerse visible. Este fluir es constante, no tienes que pedirlo, solamente pensar en él hacer el contacto en la coronilla y sentir este potencial en donde está acumulado todo el tesoro del cielo y sus riquezas. Del reino invisible se expresa al reino visible y toca a nosotros con la fe y la imaginación, traerla a manifestación, la fe percibe y la imaginación le da forma y la acción de las manos la pone en actividad continua. Nuestro centro de acción en la coronilla le pasa e mensaje a la mente consciente en la frente al punto que venimos a estar conscientes de lo que queremos ver manifestado. La mente consciente hace un papel muy especial ya que al despertarla conscientemente sabemos que lo que esperamos se manifiesta por la oración, al estar abiertos a la abundancia del bien ilimitado que constantemente está abierto y nunca se estanca. Por eso decimos convencidos que Dios es el origen de nuestra provisión que es nuestro derecho ser prósperos. Estas pueden ser las más buenas noticias que nos pueden dar, que es nuestro derecho espiritual ser prósperos que la pobreza no es una virtud porque está basada en el erróneo pensar. La prosperidad aumenta el crecimiento espiritual del hombre, liberándolo a que disfrute libremente los frutos del espíritu. Reconoce que Dios es el origen de todo bien que su demostración está a la mano, siendo esta una de las definiciones de prosperidad más clara y diciente. La prosperidad está basada en la firme convicción de que la idea de la abundancia de Dios está detrás de todas las cosas, porque las cosas aparecen o suceden cuando la idea se manifiesta. En el lado espiritual la prosperidad es el reconocimiento de Dios como el origen de la riqueza infinita. En el plano físico es la manifestación de la sustancia divina como salud, éxito y abundancia. “Los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. “Salmo 34-10. Eres próspero en el grado que manifiestas salud, éxito y prosperidad y vivas en orden y armonía. Que no dependas de personas, cosas o condiciones para tu prosperidad. Recuerda Que Dios Nunca Puede Fallarte. Solo tú puedes fallarte a ti mismo. Afirma con frecuencia: Es mi derecho divino ser próspero, me atrevo a prosperar ahora y lo acepto. Dios es mi inagotable, omnipresente riqueza de bien Estoy abierto y receptivo al fluir de la abundancia de Dios en mi vida aquí y ahora. Gracias Padre Amen. – Luis Alfredo Pérez – “Abre tu mente a la prosperidad y se próspero”