El hombre fue creado para ser dueño de todo, para señorear la tierra, tener dominio sobre todo lo creado, y todo lo que necesite puede traerlo a una manifestación cuando quiera. Creer en la escasez, en la miseria, en la limitación, en la pobreza, y agregarle a todo esto la suerte, la casualidad o la fatalidad es caminar por un camino errado, es aceptar dioses falsos, es tener creencias paganas acerca de Dios como la fuente proveedora, es violar las leyes divinas, es poner leyes que no conocemos en movimiento que por nuestra manera de pensar nos traen terribles resultados. No podemos continuar con la creencia de que Dios es un ser caprichoso que a unos les da mucho y a otros los envió sin nada. Muchos creen que pueden probar suerte en la lotería o en los diferentes juegos que hoy en día son comunes; son medios fantasiosos que no son reales. Dice Eric Butterworth que “cualquier persona que experimenta escases en alguna forma está viviendo en línea opuesta al fluido universal “. Y Charles Fillmore dijo hace muchos años que” es un pecado ser pobre”, pero no se refería a una moral baja pero sí a una “, pero si frustración al uso de su potencial. “Charles Fillmore, dice el señor Eric Butterworth en su libro Economía espiritual creía y nos enseñó que cuando nos establecemos en la conciencia de Dios, el universo entero mueve su flujo de energía hacia nosotros con la abundancia de la vida y la sustancia”. Tu concepto de Dios como la Fuente Proveedora como el Principio Universal y eterno, como el Poder Inmanente en cada uno y como la Esencia Omnipresente en la que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, es la esencia primaria para establecer una conciencia de la prosperidad. Es obvio que Jesús estaba muy seguro de esto cuando dijo: “No os dio Moisés el pan del cielo, más mi padre os dá el verdadero pan del cielo” Juan 6: 32. No culpes a nadie cuando tus finanzas se reducen cuando el dinero no te rinde para tus compromisos, cuando por todo lado solo ven pérdidas, cuando no te cumplen los demás, cuando te estafan, cuando todo parece salirte mal, no te hagas la víctima, ni creas en fuerzas extrañas … Todo este malestar de cosas que sufres se pueden superar cuando estudias y cumples con las leyes de la economía divina donde aprendes que hay mucho para hacer por ti y por los demás. Recuerda siempre esto: nadie puede mantenerte fuera de tu bien. Tan pronto haces conciencia de la divinidad economía comienzas a experimentar un dramático cambio en tu vida que partes de tu indigencia a la afluencia y la abundancia. “La palabra afluencia -dice el señor Butterworth- trabaja en nuestros tiempos, ya que ésta se aplica a las cosas como carros, casas, apartamentos y demás bienes que se pueden tener como chucherías que hoy son y mañana desaparecen. La afluencia más bien debemos aplicarla al libre fluir de la sustancia del universo y no a cosas, y cuando estamos centrados en la dirección interna y en el desarrollo de la actividad creativa el fluido universal aparece. Mi interés en esta enseñanza no es para que los estudiante de la Verdad se dediquen a conocer simplemente técnicas para poder adquirir cosas, sino es de ayudar a edificar la conciencia, a que cada uno se puede comprometa con su verdadero yo, a superarse y descubrir su potencial inherente y volverse un centro de atracción de todo su bien. No trabajes ni ores por cosas, trabaja por ti y ora por tu superación espiritual y la conciencia que vas creando atraerá el infinito bien por ti. Pon a trabajar en tu vida las leyes divinas, principalmente la ley de la divina circulacion, si tu sustancia no circula hay estancamiento, la ley de dar y recibir son los medios para poner a circular tu bien y ponerlo no solo a tu servicio sino al servicio de los demás. ”La palabra prosperidad viene de la palabra latina cuya raíz literalmente traduce, de acuerdo a como operas, o sigue adelante esperanzado. ‘Todo esto no es una condición en la vida pero sí una actitud hacia la vida”. La persona próspera es aquella que funciona completamente y manifiesta la vida con abundancia como lo dice Jesús. Prosperidad es una manera de vivir y pensar y no justamente un acumular dinero y cosas. Conozco personas que hoy tienen un negocio y ponen su nombre en oración por el éxito del negocio, luego piden oración por la venta por la venta del mismo , lo venden i progresa el negocio y lo hacen, luego ponen otro y ocurre lo mismo y así sucesivamente , pero su afán solo está en las cosas. Su superación, su cumplimiento con las leyes divinas, su conciencia de circulación está estancada y lo que no circula para el bien comienza circular en lo que se denomina la pérdida. Los movimientos que más énfasis hacen trabajar con la ley de la prosperidad como el diezmo y otros medios de circulación son los del nuevo pensamiento del Cristiano Práctico que tratan de educar a los estudiantes a poner su sustancia a circular y a generar energía y poder como dividendos espirituales, que los va a recibir en su vida, como salud, alegría, protección, abundancia, y bienes que ni siquiera soñaron vendrían a su vida. “Luis Alfredo Pérez” -Sicología de la prosperidad-