“Confía en Jehová y haz el bien y él te concederá las peticiones de tu corazón.” -Salmo 37:3 He aprendido a no rendirme cuando una puerta se cierra en mi vida, porque sé que Dios abre una ventana a nuevas oportunidades. Así que si llego a lo que parece ser el fin de una relación personal o una manera de vida, confio en Dios y dejo ir toda ansiedad acerca de tal cambio. De este modo permito que Dios abra el camino a las nuevas bendiciones que están guardadas para mí. Al dejar ir, permito que Dios me muestre el camino. Dios me da la fortaleza y el valor para dar el primer paso en una nueva dirección o para retroceder un paso, si es necesario. Al dejar ir y dejar a Dios actuar, dejo ir temores y preocupaciones acerca del futuro. Dios está a cargo, y sé que Dios me guía al lugar donde encontraré la mayor paz y satisfacción. Al dejar ir y dejar a Dios actuar, siento paz y satisfacción verdaderas.
