Buscamos a Dios de todo corazón cuando oramos sin cesar. Oramos sin cesar cuando vemos lo bueno en todo lo que encontramos y tratamos de demostrarlo. Orar sin cesar no significa que pensemos constantemente en Dios o que mantengamos la palabra “¡Dios! ¡Dios!” en nuestros labios. Oramos sin cesar cuando enfrentamos todo ante nosotros con fe y amor, haciendo uso de todo lo que los acontecimientos nos ofrecen, dispuestos a hacer lo que se tenga que hacer y hacerlo lo mejor posible. Oramos sin cesar cuando entregamos los sucesos de nuestra vida a Dios. Esto no se lograr solamente dedicando momentos a la oración – aunque lo necesitamos – sino actuando en todo momento, tanto como podamos, con valor, fe, amor, poder e inteligencia. No hacemos esto con palabras sino con nuestra actitud interna. Orar sin cesar es mantener nuestro corazón en armonía con Dios con lo que Dios significa en la Vida. Dios es infinito, perfecto, absoluto. Más allá de toda definición que podamos darle. Pero en la vida de los seres humanos, Dios es esas cualidades humanas que Lo reflejan. Dios es fe…valor…amor…inteligencia…energía…orden. Fe puede significar arrodillarnos, pero lo más probable es que signifique estar de pie firmes o seguir adelante. Puede significar esperar. Puede significar trabajar. Puede significar atreverte a salir en agua inquietas. Puede significar sólo atreverte a salir. Valor puede ser hacer afirmaciones valerosas de la vida, pero es más probable que sea seguir adelante cuando hubiéramos preferido retroceder. El valor puede ser no movernos cuando hubiéramos preferido no huir. El valor puede ser huir cuando hubiéramos preferido permanecer firmes. Amor puede ser arrojarnos a los pies del Señor piadosamente, pero también puede ser decir una palabra añorada. Amor puede ser vendar heridas que a veces causamos. Amor puede ser liberar a alguien – a veces alguien a quien desearíamos unirnos. Amor puede ser poner el bien de otra persona antes que el nuestro. Amor puede ser sentir lo que sienten los demás. Amor puede ser vivir con otros y vivir por otros. Inteligencia puede ser pensar en Dios. Pero inteligencia puede ser sólo pensar claramente. Inteligencia puede ser escuchar de manera tranquila. Inteligencia puede ser perspicacia. Inteligencia puede ser ver por medio de los hechos de la verdad. La risa puede ser una oración. Así como pueden ser las lagrimas. La risa puede ser una oración. Así como pueden ser las lagrimas. Tomar sobre si una carga pesada con un corazón alegre es permanecer con Dios. Estar conmovido profundamente por la necesidad de otro ser humano, por alguna acción noble, por la belleza o verdad – es estar consciente de Dios. Permanecer en quietud puede ser una oración. Así como también la acción. Una de las formas más elevadas de oración es trabajar. Entrégate a un propósito creativo. Deja que tu mente y manos manifiesten algo bueno – un sembrado de trigo, un poema o una máquina – y te acerques más a Dios. Dios es el espíritu creativo. Cuando te entregas a la obra de ese Espíritu, eres uno con Dios. Orar sin cesar es poner a Dios a cargo de tu vida. Es buscar guía. Es esperar inspiración. Es sentir que alcanzas propósitos de la vida más que tus propios objetivos, y hacer que tus propios objetivos- tanto como puedas – sean los propósitos de lavida. Es, en un sentido, tener oración siempre en tu mente: “Aquí estoy, Dios – vida, amor, humanidad – úsame”. Del libro de Unity: Prayer
