1.) Comienza cada día con un momento personal de oración y meditación Muchas personas utilizan devocionarios durante sus momentos de oración matutina. Las personas que hacen ejercicios, usualmente lo comienzan y lo terminan con breves momentos de oración matutinos y dicen oraciones durante sus pausas, es particularmente sabio establecer en la mente los tres modos en los que opera la ley de acción mental: unidad, orden y circulación. He aquí algunas afirmaciones apropiadas para ello: Unidad: Mi mente es una con la Mente de Dios. Orden: Al mantener pensamientos divinos, traigo a manifestación un mundo divino. Circulación: Sólo ofrezco pensamientos buenos al universo y recibo lo bueno en abundancia. (Repite cada una de estas afirmaciones tres veces de manera que la fijes en le mente consciente, subconsciente y superconsciente.) No importa realmente cuanto dure tu oración matutina. Puede durar cinco minutos a una hora. La mayoría de las personas encuentran un periodo de veinte a treinta minutos les ayuda a comenzar el día con los pensamientos correctos, los prepara para reconocer el bien alrededor y a estar listos para manejar positivamente cualquier reto que el dìa traiga. 2.) Bendice cada comida Este paso nos recuerda, al menos tres veces al día (tal vez más), que Dios es la fuente de nuestro bien. También tiende a calmarnos, lo que nos hace disfrutar completamente nuestra comida. Si te encuentras en un lugar público y no deseas llamar la atención, puedes decir en silencio: “Gracias Dios” o mantener un pensamiento similar. Sin embargo, hay familias que aun en público bendicen sus comidas en restaurantes alrededor del mundo, y nadie ha objetado. Algunas líneas aéreas tienen bendiciones para las comidas de diferentes religiones impresas en sus menús. Al parecer las personas están comenzando a reconocer la importancia que tiene bendecir la comida. 3.) Usa la palabra “Yo soy” como comienzo de cualquier declaración positiva. El establecer esta práctica producirá cambios positivos en ti y los asuntos de tu vida. La frase “Yo soy” admite efectivamente que nos comunicamos con el sentimiento, pensamiento, característica o condición que estamos declarando. Por lo tanto, debemos ser cautelosos y utilizar “Yo soy” sólo con aquellos sentimientos, pensamientos, características y condiciones con las que queremos identificarnos y que queremos perpetuar como nuestras características y experiencias. Este paso no es fácil seguir, debido a que usamos frases que tienen connotación negativa. Hay personas que tienen el hábito de pedir disculpas constantemente diciendo: “Que pena, lo siento” o de comenzar oraciones con “Temo que”. Si deseas parar de afirmar dichas frases puedes, puedes romper el hábito pidiéndole ayuda a una persona con la que pases bastante tiempo. Dile a esa persona de confianza que cada vez que te escuche diciendo esas frases te lo haga saber, de manera que tú puedas sustituirlas con declaraciones positivas. Tal vez desees observar tu vocabulario e interrumpir cualquier expresión negativa y cambiar tu lenguaje. Puedes usar palabras como “cancelar” o “borrar” y entonces crear la frase positivamente. Puede que encuentres efectivo visualizar la expresión negativa y luego imaginar que pones una gran “X” encima de ella. Muchas personas llevan consigo una libreta pequeña en la que anotan cualquier expresión no deseada, trazan una “X” sobre ésta y luego la botan o la queman. A medida que encuentres maneras de expresarte más acertadamente, dejarás de alimentar tu mente subconsciente con información incorrecta acera de ti. También cesarás de tomar el Dios en vano. 4.) Habla y actúa como si ya fueras lo que deseas ser. Como dijo Pablo, en Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Nos demos cuenta de ello o no, nuestras palabras y acciones están conectadas con la fuente creativa y son, por lo tanto, capaces de crear. Ellas forman nuestro carácter y nuestras experiencias. Por ejemplo, si deseamos tener relaciones personales positivas con todas las personas, tenemos que hablar y actuar como si ya este tipo relaciones ya existiese, hablando positivamente de la persona más difícil de tratar, o con ella, demostrando la misma consideración que deseamos recibir, alabando el bien que hace y, por encima de todo, afirmando que es sabia y amable. 5.) Dedica cada palabra y acción a la gloria de Dios. Ya que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser en Dios, cualquier cosa que digamos o hagamos la estamos diciendo o haciendo en Su presencia y se convierte en un tipo de oración. Si conscientemente dedicamos cada palabra y acción a la gloria de Dios, encontraremos que hay algunas palabras y acciones que no podremos dedicar y, por lo tanto debemos eliminarlas. Ten paciencia contigo mismo. Perdónate, da gracias a Dios por volverte consciente de cualquier error y elimina las palabras y acciones que no puedan ser dedicadas a la gloria de Dios. 6.) Reemplaza cualquier pensamiento improductivo con afirmaciones, oraciones que hayas memorizado y meditaciones cortas. Este paso previene de pensamientos de cosas no deseadas invadan tu mente. A l practicar este paso, notarás que las contrariedades con las que tienes que lidiar disminuirán. Por ejemplo, supón que alguien te mantiene esperando más allá del tiempo estipulado para la cita. En vez de pensar en la inconveniencia o preocuparte por lo que le pueda haber pasado a la otra persona o molestarte, mantén pensamientos devotos. Cuando la persona llegue, estarás calmado o si ha surgido una emergencia, estarás en condición de hacerle frente. Cuando estés formando el hábito de reemplazar pensamientos improductivos con pensamientos devotos, comenzarás a apreciar esos momentos y dar gracias por ellos. 7.) Ignora la “paja” en el ojo de tu hermano o hermana. En el capítulo siete del Evangelio de Mateo, Jesús claramente nos insta a reformarnos a nosotros mismos, no de reformar a los demás. Si durante el día tenemos que lidiar con personas que se comportan de manera irresponsable, hacen comentarios negativos o nos amables, debemos vigilar nuestros pensamientos , acciones o palabras y asegurarnos que esas personas dicten cómo pensamos, hablamos y actuamos. Responde con oración positiva a la negatividad aparente en las palabras y acciones de otros mediante el uso silente de negaciones y afirmaciones. Por ejemplo si alguien pierde su temperamento, niega en silencio que esta circunstancia tiene el poder de perturbarte. Di calladamente : El temperamento de (Juan) no tiene poder de impedir o apartar mi bien de mí. Luego afirma en silencio: Estoy en calma y centrado, y tú estás en calma y centrado, en la paz de Dios. Encontrarás que te mantendrás en calma y no reaccionarás cuando alguien se encuentre malhumorado. 8.) Termina cada día con un momento personal de oración Al final del día podemos usar cualquier oración que deseemos, pero ésta debe incluir el dar gracias por todo lo bueno que el día nos trajo y por las oportunidades de aprender y crecer que tuvimos. También es nuevo utilizar las afirmaciones de unidad, orden y circulación que se encuentran al principio de este patrón de oración
