Desde las mansiones más ocultas en las profundidades de mí ser la energía Divina y Sanadora generan vida más abundante; mi mente consciente, despierta a este descubrimiento y se impregna de esta verdad. Al pensar constantemente en el proceso sanador activo dentro de mí y sentir cómo me voy restaurando, renovando, transformando sanando, el Don divino que voy activando se hace más visible. Y avivo el Don de Dios en mí. Mi cuerpo interno vive esta experiencia y todos mis centros de energía, como eslabones de la cadena de mi ser comienzan a vibrar a niveles elevados, produciendo un voltaje espiritual muy alto. Mis células, tejidos, músculos, tendones vértebras, huesos, mis sistemas, todo se armoniza; no hay parte de mi cuerpo que no esté a tono con la actividad sanadora en mí que embellece mi cuerpo y lo perfecciona a cada instante. Si he pasado por experiencias difíciles y desagradables que me hayan afectado, ahora mismo invoco el poder del Amor Divino y me perdono hasta sanar cualquier herida y persisto hasta que cicatrice, aplicando el perdón hasta ver resultados. Ahora me veo sano, irradio salud, vida, belleza, juventud y todo lo que hay dentro de mí, lo proyecto a mi mundo externo armonizando mis asuntos emocionales, financieros y de toda índole. Todo mi mundo es un remanso de paz, alegría y goz0 Gracias Dios, por sentirte y ser uno conmigo. “Todo lo que hay dentro de mi bendice Su Santo Nombre” “Abridores de la mente” Luis Alfredo Pérez