jueves, enero 17, 2019

LA PROSPERADORA LEY DE LA ORACIÓN

En estos tiempos modernos se oye mucho acerca de la fuerza de la oración. La oración es descrita a menudo como la fuerza más poderosa del universo. Frecuentemente oyes tales frases como “la oración cambia las cosas”, o “la familia que ora unida permanecerá unida”.

En todas partes se ha escrito sobre el poder de la oración, se ha hablado de ella y se ha usado ahora más que nunca. Alguien describió suscitadamente el poder de la oración de esta manera.

“La oración es profundamente simple y simplemente profunda” Recientemente el Vicepresidente de una firma de finca raíz hablaba conmigo de largo a largo sobre el poder de la oración. El afirmaba: “Este es un mundo más espiritual de lo que muchas personas piensan. La gente a menudo lleva una máscara; las personas se excitan al hablar de sus creencias en la oración y de las respuestas a sus oraciones”. Entonces, contaba cómo durante un período reciente de mala salud, sus supuestos amigos de negocios “sin sentimiento” lo visitaron en el tarde en la casa, para hablar acerca del poder de la oración para restaurar su salud. Aún después de que él volvió a trabajar, muchos amigos en los negocios se quedaban todo el tiempo del almuerzo en su compañía, conversando sobre las numerosas contestaciones a las oraciones, en la experiencia de sus propias vidas.



LA ORACIÓN ES NATURAL AL HOMBRE

La oración ha sido descrita como el esfuerzo calmado del hombre para conocer a Dios. Bastante contrario a lo que la mayoría de las personas piensan, la oración es natural al hombre en vez de ser una extraña y misteriosa práctica. Los hombres han orado siempre y siempre lo harán. En su primitivo entendimiento, los primeros hombres oraron al sol y las estrellas, al fuego y al agua, a los animales y a las plantas, a las imágenes y a mitos, pero, los hombres primitivos, ciertamente oraban.

Más tarde, cuando el intelecto del hombre evolucionó, sus ideas avanzaron cuando concibió a Dios como una deidad personal que tenía sentimientos y emociones humanas. Los primeros hebreos oraron a este Dios como una persona que los miraba como “gusanos de la tierra”. Hoy hay gente que todavía reza a esa clase de Dios, no porque tenga esa naturaleza, sino a causa de su limitado entendimiento acerca de la naturaleza real de Dios.

Todos los hombres de todas las edades han rezado de una manera o de otra. La humanidad está viniendo de un primitivo e intelectual acercamiento a Dios, hacia un entendimiento más espiritual. Nuestros métodos de oración están ahora cambiando, expandiéndose y mejorando.

La humanidad está comprendiendo finalmente que Dios no es un Ser hostil con una personalidad que se divide en Bien y en Mal, sino que Dios es Dios de Amor, de principios incambiables de supremo bien, el cual penetra en el ordenado universo. Es fácil orar a Dios y comunicarse con esta clase de Dios.

ORA POR LOS RESULTADOS

A pesar de que en este libro se discuten varias leyes de prosperidad, el poder de la oración no puede ser sobre ignorado para una permanente y satisfactoria prosperidad. La persona que ora diariamente, está ciertamente, en vía de prosperar, porque él se pone a tono con lo más rico, con la fuerza más poderosa del Universo. Jesús prometió, “Todas las cosas que pidiereis e n oración, creyendo, las recibiréis” Mateo 21: 22.

Esta promesa de la Biblia hace claro que no hay equivocaciones al orar por las cosas del mundo. Muchas personas no han empleado el poder de la oración porque tiene la idea errónea de que es equivocado orar por las cosas. Jesús no quiso decir que el orar por cosas era la única forma de oración, o quizás la forma más alta de orar por las cosas, aprenderás sobre el poder de la oración, y entonces, querrás ir más lejos y profundizar el desarrollo del poder de la oración.

Se ha contado la historia de una mujer que oró definitivamente por un marido y lo consiguió en seis semanas. Luego, ella oró seis años para deshacerse de él. De lo que esa mujer no se dió cuenta fue que cuando oró por las cosas, debió estipular la “divina selección”, la cual es siempre recta y de sublime contestación a la necesidad específica.

Es recto y justo que debes orar por cosas si las necesitas porque estás viviendo en un rico Universo que desea colmar todas tus necesidades. Entre las figuras bíblicas que oraron por las cosas definidas están. Abraham, Asa, Elías, Ezequiel, Habacuc, Jeremías, Jonás, Josué, Moisés, Nehemías, Sansón y Salomón. En gran cantidad de ocasiones Jesús oró definidamente por cosas.

Tennyson, poéticamente expresó el poder de la oración para conseguir las cosas, en su expresión: “Más cosas son obtenidas por la oración de lo que el mundo sueña”. Emmet Fox una vez describió el poder de la oración para conseguir las cosas:

“La oración cambia las cosas. La oración hace que las cosas sucedan de manera diferente a lo que pudieron haber sucedido si la oración no hubiera sido hecha. No importan las causas que te condujeron a ese estado. La oración suficiente conseguirá salir de tus dificultades, si solamente persistes en apelar a Dios”.

Quizás habrás oído la bien llevada frase, “Ora acerca de esto y todas las cosas estarán bien”. Sin embargo, permíteme compartir contigo cuatro modos básicos de oración para que todas las cosas salgan bien.

LA ORACIÓN GENERAL

Primero, hay una oración general. Oración general es orar a un amoroso y entendido Padre en tu propia y privada manera. Puedes estar de rodillas o en una posición confortable. La oración puede expresarse en palabras habladas o en comunión silenciosa. Puedes hacerla con un libro de oración ante ti, puede ser ojeando tu Biblia y deteniéndose en pasajes favoritos a parágrafos que satisfagan tus necesidades.

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METODO ESPECIAL DE LA ORACIÓN GENERAL

Un buen modo para empezar a usar una oración general es tomar el Padre Nuestro y considerar cada renglón diciéndolo verbalmente. Los antiguos creian que el Padre Nuestro era una oración todopoderosa. Ellos a menudo la pronunciaban una y otra vez, doce o quince veces, sin parar. Los que buscan salud en la Capilla de Lourdes han sido enseñados a orar el Padre Nuestro quince veces mientras se están sumergiendo en el agua, Se ha creido que el número quince tiene poder para disolver la aflicción y la adversidad.

De mi propia experiencia sé que una fuerza espiritual más profunda se contacta y se aviva cuando se repite el Padre Nuestro una y otra vez ya sea oral o mentalmente.

Otro modo efectivo de hacer contacto con el poder espiritual de la oración, experimentado por mi, es tomar el nombre de Jehová, del Antiguo Testamento y verbal o silenciosamente decirlo una y otra vez. Una ama de casa me contaba que su marido llegó a tener mucho éxito en los negocios, después de mucho fracasos, cuando ella empezó a decir despacio y como meditando el nombre de Jehová, y pedirle. Esto parece generar poder espiritual que libera las ideas, acciones y resultados correctos.

Charles Fillmore ha escrito sobre el poder de pedir en el nombre de Jesucristo:

“Jesucristo aún vive en el éter espiritual de este mundo y está en contacto constante con aquellos que elevan sus pensamientos a El en oración… Poderosa vibración se establece al pronunciar el nombre de “JESURISTO”. Éste es el nombre que es pronunciado más, por encima de toda regla y autoridad, el nombre sobre todos los nombres, sosteniendo en sí mismo todo el poder en el cielo y en la tierra. Éste es el nombre que tiene poder de moldear la Sustancia Universal…Y cuando se pronuncia, pones en actividad fuerzas que traen resultados, como Jesús lo prometió cuando dijo: “Cualquier cosa que pidieras a mi Padre en mi nombre, El puede dárosla. Si pidiereis algo en mi nombre, eso yo hare”.

Otro poderoso modo de orar, generalmente, invocando el nombre, la presencia y el poder de Jesucristo, es imaginando a Cristo Jesús mentalmente, tomando cuidado de todas la cosas, las situaciones y las personas que te perturben. Una vez una mujer, por ejemplo, descubrió este tipo de oración.

Durante veinte años tuvo a su marido como a un hombre a quien llegó a odiar. Y se expresó: Estoy casada ahora con el mismo marido. Un hombre que es cada vez más compañía y más amoroso. Yo no pude persuadirme de amar al primer hombre. Parecía muerto espiritualmente. Era egoísta, crudo, fuerte, descuidado y sin amor. Yo tenía niños que cuidar y era incapaz de trabajar y mantenerlos, por supuesto, asi, enía que estar con mi marido. Entonces, empecé a pensar en la presencia y el poder de Cristo Jesús y decidi orar a la imagen de Cristo Jesús para que trabajara en mejorar la situación.

Diariamente empecé a pensar en Jesucristo yendo a trabajar con mi marido. Vi a Cristo trabajar en él y a través de él, y aún almorzar con él.

Visualicé a mi marido y a Cristo viniendo a casa con su esposa y su familia, a tomar alimentos bien preparados felices y satisfechos.

Ahora, como resultado de esto, aunque todavía estoy casada con el mismo hombre, él es verdaderamente diferente, es bueno, un hombre pensador, feliz y amoroso. En este mismo momento, él está sentando atrás silbando alegremente mientras remiendo su chaqueta de cuero para prepararse a trabajar mañana. A través de la oración para traer a Jesucristo al problema, he encontrado la compañía que tanto añoraba. Verdaderamente amo a mi marido y me siento como para decirles a otras señoras que continuamente pelean con sus maridos y los condenan, que ensayen mi formula.

Algunas veces una forma de oración general te ayudaráy en otras ocasiones otra forma satisfará tus necesidades. En esta época en que oímos un gran número de oraciones afirmativas, que se describen a menudo como “oración científica”, también como acerca de la meditación y de la oración silenciosa, es bueno recordar que la oración modelada a la antigua y seria, usada ern modo general, no está fuera de moda, y también contiene gran poder espiritual.

Catherine Ponder ”

Las leyes dinámicas de la prosperidad”